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Cómo diferenciar un restaurante chino bueno de un chino malo

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Quien diga que la comida china es muy grasienta y llena de fritos significa que no ha probado la comida china de verdad. Los restaurantes chinos que hay en España no son buenos representantes del país asiático y han construido una fama injusta de este tipo de comida, que puede ser realmente sorprendente.

Ocurre como cuando vemos abominables creaciones de supuesta comida española: la tortilla de patatas con harina, la paella con chorizo o la sopa de patatas bravas (si no os lo creéis lo podéis ver en este artículo). A la comida china le ha pasado igual.

restaurante-chino-bueno-nanit-barcelonaYa os hablé de algún que otro restaurante chino bueno de Barcelona, como el Mr China, pero ¿cómo encontrarlos? ¿Qué diferencia a un chino bueno de un chino malo? Lo que os voy a contar no son verdades absolutas, desde luego, simplemente son fruto de mi experiencia personal:

  • En la carta de un chino bueno nunca verás los platos que todo el mundo conoce, como el arroz tres delicias, los rollitos primavera o el cerdo agridulce, eso es para guiris. Un restaurante chino de verdad incluirá platos como los dim sum (aperitivos ligeros), los dumplings, y buena presencia de las sopas, como la sopa de wonton. También puedes encontrar platos con vísceras o partes poco nobles de animales, algo que personalmente nunca probaría, pero ahí están, típicamente chinos.
  • En un restaurante chino bueno eres el único (o de los pocos) occidentales que hay comiendo en el local. A tu alrededor no escuchas otra cosa que lo que parece ser chino (o japonés, lo normal es no distinguirlos). En un chino malo el público es muy heterogéneo, desde familias y parejas hasta grupos de jóvenes estudiantes atraídos por lo barata que es la comida.
  • En un chino malo la carta de postres es escasa y suele reducirse al helado de chocolate, vainilla o fresa o el típico flan con caramelo, que es de todo menos típicamente chino. Si empiezas a leer postres raros como el helado de sésamo negro, el pastel de judía azuki o el douhua (pudin de tofu), es probable que estés en un chino bueno y que merezca la pena pedir postre.

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  • En un chino malo la decoración (además de hortera) se reduce a los típicos tópicos: dragones decorando las paredes, cuadros horribles, sillas de madera torneada con asientos de tela llamativa, metales dorados y farolillos. En un chino bueno yo me he encontrado con dos vertientes:
    1. La decoración es más fea todavía, pero destaca por su ausencia. Suelos marrones lisos, paredes sin apenas cuadros, sillas de madera sencilla (sin torneados) y manteles blancos de papel, como los de cualquier tasca.
    2. Alguien se ha preocupado de que el local sea bonito. Se respira un ambiente oriental, pero con gusto. Estampados más elegantes con escenas orientales, algunos gatitos de la suerte repartidos por las esquinas…
  • En un chino malo el picante brilla por su ausencia, para adaptarse a la delicadeza de los paladares occidentales. En un chino bueno, cuando en la carta dice que pica es que pica de verdad. El pollo Gong Bao, condimentado generosamente con pimienta y chiles es un buen ejemplo, no apto para sensibles al picante.
  • No sé si ha sido coincidencia pero la mayoría de chinos malos que conozco tienen la puerta de entrada con cristales translúcidos, como si quisieran ocultar lo que hay detrás. Los restaurantes chinos buenos tienen cristales normales y además no suelen tener tallado en ellos el nombre del local (¿otra coincidencia de los chinos malos?).

Bueno, pues estas son para mí las diferencias entre un restaurante chino bueno y uno malo. ¿Cuáles habéis encontrado vosotros? Y sobre todo, si conocéis algún chino bueno, ¡recomendádnoslo a todos!

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28 ENERO 2017
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