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AVoltA, impresionante restaurante marinero en A Coruña

Hay sitios que te tocan el corazón de inmediato. No es fácil encontrarlos pero cuando ocurre, lo sabes al momento. Y en el mundo gastronómico no es habitual encontrar sitios como el restaurante AVoltA, donde comer es un auténtico privilegio y un disfrute continuo. El chef Leo Fuentes y su hermana Gabi, que atiende la sala, son los artífices de este espacio en el que e sientes a gusto nada más entrar. Y en cuanto ves y pruebas el primer plato, te das cuenta que va a ser una comida muy especial.

Es un sitio que transmite calma y paz, y al mismo tiempo pasión por la gastronomía y por propuestas culinarias arriesgadas. No esperes un restaurante al uso. Aquí no eliges lo que vas a comer, pero puedes estar seguro de que vas a salir maravillado por lo que estás a punto de probar.

Importante: solo trabajan bajo reserva, y al pedir tu mesa deberás elegir uno de sus menús degustación, y dejarte sorprender. Podrás indicar intolerancias y alergias, o avisar si no comes algún ingrediente, para que te adapten el menú si es necesario. Podéis reservar aquí : )

Nuestra comida en el Restaurante AVoltA

Tengo que decir que el mérito de encontrar este tesoro gastronómico no es mío sino de Gabri, mi chico, que me sorprendió con una cena espectacular. Tras buscar varias opciones, se encontró con este lugar que lleva solo 7 meses abierto, pero al que le auguro un futuro prometedor, porque se lo merecen.

El restaurante AVolta se define como «taberna marinera», ya que su carta se basa en productos del mar e ingredientes de proximidad. Materia prima de máxima calidad, cocinada con esmero, cuidado y respeto a los sabores originales, pero con un punto creativo realmente acertado.

El primer plato fue un jurel escabechado sobre cama de ajoblanco y migas manchegas. Un plato sabrosísimo donde contrastaba el intenso sabor del pimentón de las migas, con la suavidad de la crema de ajoblanco. Un buen inicio que ya dejaba entrever el nivelazo de la comida que íbamos a disfrutar.

Seguimos con un pequeño brioche acabado en sartén, con calamar, mayonesa y 7 especias japonesas. Un bocadito delicioso y jugoso con un puntito justo de picante, perfecto para no quitar sabor a la mezcla.

Después llegaron las patatas bravas de mejillón con salsa de mar y callos, y salpicada de aceite de cilantro. Confieso que odio los callos, no puedo con ese sabor, así que cuando nos dijeron que los llevaba, lo probé con pocas esperanzas. Y no, estaban riquísimas! Así que si sois anti-callos como yo, que no os dé miedo este plato. Os gustará.

Seguimos con un bol de garbanzos con berberechos y mantequilla de vino blanco. Uno de los platos que más me gustaron de toda la cena. Os encantará si os gusta el sabor a mar, aunque la intensidad de los berberechos se equilibra muy bien con la suave salsa de mantequilla. Maravilloso.

Después nos trajeron el “buque insignia” del restaurante: una pata de pulpo a la brasa sobre parmentier de patata y cebolla confitada. Ufff, delicioso. Cocinado en su punto, ni duro ni blando; realmente jugoso y que mezclado con el suave parmentier era una maravilla.

Si no coméis pulpo, tranquilidad, porque cuando reservas mesa en el restaurante puedes comentar si tienes alguna alergia o intolerancia o si no comes algún alimento. Yo fui con mi pareja, que no come pulpo, y le sustituyeron este plato por un abadejo con almejas que estaba espectacular!

El último plato fue una fresquísima lubina de anzuelo sobre cama de espinacas, con salsa de pil pil de limón y lima, aceite de cítricos y frutos secos. Aquí se notaba la calidad de la materia prima, el pescado estaba jugoso, fresco… Espectacular.

Y llego el postre… un pecado. Un coulant de quesos gallegos sobre cama de soja de chocolate blanco y nueces. No sé ni cómo describirlo, porque diga lo que diga no le hará justicia. Los amantes del queso alucinaréis en colores, y en la primera cucharada os enamoraréis de este postre. Sorprendente, cremoso, suave e intenso a la vez.

Para terminar pedimos un café y nos llegó una sorpresita más. Estábamos bastante llenos, pero a otro plato como este se le hace sitio rápido. Nos trajeron una versión gelificada del mojito, que me recordó a mi amada key lime pie, porque venía acompañada de unas migas crujientes de gallega. Un postre digestivo que nos sentó genial.

 

Puedo decir, sin ninguna duda, que el restaurante AVoltA es el sitio con más nivel gastronómico que he probado hasta ahora en A Coruña. Un proyecto donde se nota el cariño, el cuidado en elaborar cada plato, el trabajo que hay tras cada elaboración, y las ganas de ofrecer una comida diferente, en la que el comensal disfrute al máximo.

¡Bravo por el equipo de AVoltA! Os lo recomiendo muchísimo, yo volveré seguro.

 

AVolta, taberna marinera, impresionante restaurante en A Coruña

Dirección: Av. de Pedro Barrié de la Maza, 32. A Coruñaa
Horario: jueves a sábado de 13:30 a 15:30 y de 20:30 a 23:30 horas. Domingo de 13:30 a 15:30. Lunes a miércoles cerrado
Teléfono: 881 91 89 47
Precio medio: 35-40 euros/persona
Reserva mesa aquí: https://restaurante.covermanager.com/taberna-avolta/


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28 ENERO 2017
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