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Granja Petit Bo, de brunch en una antigua vaquería

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A principios del siglo XX lo que hoy es la Granja Petit Bo era una vaquería. Ese antiguo “lugar de reunión” de vacas se ha transformado en punto de encuentro para amigos, parejas y familias; un Bakery-Bistrot con un estilo muy personal. Aquí los sofás, mesas de madera y sillas viejas tienen una segunda oportunidad.

La Granja Petit Bo está situada en el Passeig Sant Joan, una zona no demasiado transitada a la que le faltaba una cafetería con encanto. Pero a pesar de ser un lugar un poco arriesgado para abrir un bistrot del estilo, el boca oreja hizo su función y en poco tiempo corrió la voz de que había un nuevo templo de las merendolas y los brunch de domingo. Zumos recién hechos, sandwiches deliciosos, tartas caseras y un ambiente acogedor son los ingredientes perfectos para que la Granja Petit Bo se convierta en un sitio para repetir.

Fue mi amigo Carlos J.Navarro el que me recomendó este lugar, dada mi afición por los brunch, así que allí quedamos para disfrutar de un agradable desayuno de domingo. Un espacio amplio de grandes ventanales, bancos con cojines, aire vintage y un aspecto estudiosamente desaliñado que resulta muy acogedor (butaquita con mesa incluida).

La carta de la Granja Petitbo no es muy extensa pero todo lo que ofrecen es casero, con productos frescos, cocinado despacio y con mimo. ¡De hecho tardan bastante en servir! Pero al ver tu plato, presentado con esmero, se te olvida la espera y sólo piensas en hincarle el diente.

Para picar, patatas, olivas, nachos con guacamole, anchoas y poco más, lo interesante viene con los platos principales: sandwiches, bocadillos de pan rústico que rondan los 5-6 euros, ensaladas (sobre 8 euros), quiches caseros… El brunch de Granja Petitbo se ofrece los sábados y los domingos e incluye: un plato a elegir, café o té y uno de sus originales zumos naturales, como el de kiwi, uva y manzana o el de apio, manzana, pepino y jengibre.




Los platos a elegir son de lo más delicioso y variado y son los que determinan el precio final del brunch. Hay opciones dulces como los pancakes o las tostadas con mermelada, yogurt con granola y fruta (que valen 5 euros); pero también opciones saladas, como la flauta con embutido, el plato de huevos poché con panecillo y salmón o jamón ibérico, o la opción más cara que son los huevos revueltos con queso parmesano y bacon acompañado con pancakes (ronda los 12 euros). Yo pedí los huevos poché, que vienen acompañados de patatas y estaban increíbles.

La vitrina de tartas y pasteles de la Granja Petitbo que se ve nada más entrar es una auténtica tentación, así que como guinda final del brunch nos pedimos unos trozos de tarta: una cheesecake buenísima y un jugoso carrot cake. Toda la repostería es casera y se nota.

Durante la semana ofrecen un atractivo menú del día con platos que van cambiando: fingers de pollo, mousaka, pasta con zucchini, menta y queso feta, ensalada de pollo, burger de quinoa con pan casero de queso y calabaza asada… En su página de Facebook cuelgan continuamente fotos de su platos o del menú que ofrecen a diario, cada cual con mejor pinta.

Y en honor a su pasado de vaquería, en su página dicen que “Si vienes acompañado de tu vaca, un café, corre de nuestra cuenta. Yes! We’r cow-friendly!”

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Granja Petit Bo

Dirección: Passeig de Sant Joan, 82 (esquina c/ Aragó)
Teléfono: 932 65 65 03
Facebook: Granja Petitbo
Precio medio: 10-20 € por persona
 
 
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28 ENERO 2017
3 COMENTARIOS
ÚLTIMOS COMENTARIOS

5 comentarios en “Granja Petit Bo, de brunch en una antigua vaquería

  1. Camareros/as -modelos salidos de la peli de zoolander y precios de local muy de moda. Creo que hay lugares mejores por la zona, aunque no te encuentres actores de tv3 😀

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