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Dulces de monjas en Caelum, el camino hacia el cielo

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Quiso Dios que en el mundo existiera algo tan delicioso como los dulces, quizá por eso muchos dulces llevan nombres religiosos como suspiros de monja, obispos, suplicaciones, yemas de Santa Teresa o el conocido tocinillo de cielo. Pequeños pedacitos de placer que alegran cualquier comida, como los que hay en Caelum, una cafetería y tienda de repostería artesanal situada en el Born.

Y es que aquí todo es gloria bendita, literalmente, porque todo lo que ofrecen está hecho por “manos santas”: las de monjas de conventos de clausura de toda España, que elaboran dulces, postres y confituras artesanas para el disfrute del paladar. Delicatessen que rozan lo pecaminoso, pero hasta un límite admitido por toda religión.

Descubrí Caelum en uno de mis paseos por el Gótico y lo primero que me llamó la atención fue el despliegue de postres que exhiben en un escaparate situado estratégicamente entre dos callejuelas. Esa esquinita dominada por el azúcar provocó que en escasos 20 segundos ya estuviese dentro curioseando entre su variedad de dulces de convento.

Rosquillas, pestiños, glorias, magdalenas, peces de yema, pastas de almendra, frutas confitadas, bizcochadas, tartas, chocolates, bombones, empanadillas de manzana, bizcochos de canela y un largo etcétera. En Navidad, las estanterías se visten de invierno con turrones, polvorones artesanos, mazapanes, pan de cádiz, mantecados…

Junto a la entrada hay un espacio dedicado a las confituras y mermeladas artesanas de toda clase. Desde las más habituales como la mermelada de fresa, de albaricoque o de melocotón hasta la mermelada de tomate casera, la mermelada de cebolla, la de higos o la de melón, canela y limón. ¡Mmm!

Pero el punto más pecaminoso lo aporta su variedad de licores, porque una copita de alcohol no hace daño a nadie. Vino de naranja, licor de eucaliptine, etc. Todo sea en su justa medida.

El local

El rincón que ocupa Caelum (cielo en latín) es un lugar con historia. Tiene dos plantas, en la de arriba es donde está la tienda y el pequeño salón cafetería. Bajando las escaleras se encuentra su verdadero tesoro, un sótano que antaño alojaba unas termas romanas; un espacio íntimo iluminado con luces tenues y velas, perfecto para grandes tertulias.

Un halo de calma y silencio domina el salón interior decorado con muebles decapados y techos de madera, donde sirven cafés, una buena variedad de tés y dulces frescos. Es un sitio con aire antiguo, terriblemente acogedor y perfecto para escapar del bullicio, aunque depende del día en que vayas porque a veces suele estar llenísimo de gente que acude religiosamente a tomar un café y un pastel. Aún así, aquí se respira tranquilidad.

Eso sí, llegar al cielo cuesta y los precios no son bajos, pero son productos totalmente artesanos hechos por monjas en sus modestos conventos de clausura, donde todo lo que se cocina es natural al 100%. Un sitio imprescindible y diferente.

Y es que… bendita sea el azúcar. Amén.

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Caelum

Dónde: Carrer de la Palla 8, Barcelona
Teléfono: 933 026 993
Horario: lunes a jueves de 10:30 a 20:30. Viernes y sábado de 10:30 a 23. Domingos de 10:30 a 21.
Web: www.caelumbarcelona.com
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28 ENERO 2017
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