El blog de restaurantes de Barcelona que se disfruta sobre la mesa

My Fucking Restaurant, tapas creativas que te dejarán sin aliento

Cuando Matteo me invitó a su nuevo restaurante sabía que no me iba a decepcionar, pero mis expectativas se vieron superadas: sencillamente aluciné con la calidad, la originalidad y el sabor de todos los platos que probamos. Él y su socio Nicola han apostado toda su sabiduría culinaria en un restaurante de tapas creativas con un nombre atrevido y difícil de olvidar: My fucking restaurant.

Justo antes de entrar unos turistas nos pidieron una foto ante el cartel luminoso del restaurante. Buena señal, todo empieza con un nombre que llame la atención. Pero más allá de eso Matteo y Nicola saben bien lo que hacen, ya tuvieron varios restaurantes en la zona vieja de Barcelona, que fue donde los conocí. Ahora han querido apostarlo todo en este local precioso donde se nota la huella de un decorador que sabe crear sitios acogedores. ¡Y además tienen un huerto urbano donde cultivan las hierbas y especias de sus platos!

Todo empezó con un vino blanco excelente pero peligroso, era suave y fácil de beber. Era un vino del Penedés de 8 uvas, sin sulfitos y ligerísimamente burbujeante. Nunca había probado un vino tan difícil de describir, nos encantó. Pero ahora empezaba lo bueno de verdad…

La primera tapa fueron unas ostras con bloody mary. Confieso que nunca había probado las ostras porque me dan un poco de asquete, pero fiándonos de las recomendaciones de Matteo las probamos y nos gustaron mucho. La salsa de bloody mary ligeramente picante les da un toque fresco que queda maravillosamente bien y suaviza el sabor a mar de las ostras.

Lo siguiente fue una burrata EXQUISITA y cremosísima, que venía cubierta con un praliné de avellana y con una salsa de cereza, frutos secos y vinagre. Para relamer el plato, en serio… Y a la vez nos trajeron un salpicón de pulpo que venía en un encantador bote de cristal, un plato muy fresquito y sabroso.

Seguimos con unas croquetas de osobuco presentadas encima del propio hueso. Fritura perfecta, nada aceitosa, y un relleno con poco bechamel donde el ingrediente protagonista se veía y se saboreaba con claridad. Riquísimas.

Nos estaba encantando toda la comida, pero los platos que vinieron después hicieron que nos enamoráramos más todavía de My Fucking Restaurant. En un plato dorado y ondulado llegaron los tacos de caponata que es un guiso típico de la cocina siciliana hecho con berenjenas, tomates, olivas y otras verduras cocinados en aceite de oliva y con un toque de vinagre. Los tacos eran en realidad láminas de parmesano tostado que le combinaban increíblemente bien con las verduras.

Después llegó un pequeño plato sorpresa, las bravas del My Fucking Restaurant. Matteo nos advirtió que no eran ni patatas ni boniatos… ¿Qué podría ser? Al abrirlas descubrimos una pasta de color marrón claro que sabía a.. ¿garbanzo? Si, ¡acertamos! Era hummus frito en forma de patata, con una salsa brava de las mejores que he probado en Barcelona y que picaba de verdad, como debe ser.

¡Y todavía nos quedaban dos tapas más! Una polenta frita con pesto que nos gustó muchísimo y una carne de ternera servida en una mini parrilla, que se acercó humeante a nuestra mesa. El olor ahumado provocó la curiosidad de las otras mesas, que preguntaban qué era aquello que olía rabiosamente bien. Venía cortada en finas láminas, ligeramente cruda en el centro y aderezada con una salsa riquísima y acompañada de un cuenco con alioli.

Por muy llenos que estuviésemos no queríamos perdernos los postres de My Fucking Restaurant y nos recomendaron dos: la tarta de queso y la barrita de chocolate con cereales. La tarta venía en un bote grande de cristal tapado, a modo de yogur, con una capa de queso, otra de mermelada de fresa y por encima un crumble de galleta. Muy cremosa y suave.
La barrita de chocolate y cereales tenía la consistencia de una barra de turrón, cubierta por frutos rojos que le daban un toque frutal buenísimo.

Y como el vino no se nos había subido bastante nos trajeron tres licores para que nos despachásemos a gusto: una botella de amaretto, otra de limoncello y otra de orujo de hierbas gallego. Aunque sea gallega no soy capaz físicamente de tragarme el orujo, así que me serví bien de amaretto y limoncello 😉

Menuda cena nos pegamos, disfrutamos muchísimo. Casi tanto como el grupo de turistas alemanas que teníamos al lado, y que no paraban de copiarnos todos los platos que venían a nuestra mesa jajaja. Sus caras de delicia competían con las nuestras, porque en My Fucking Restaurant se come de lujo, en serio. Es un sitio al que volveré y recomendaré hasta la saciedad. ¡Ellos se lo merecen!

 

My Fucking Restaurant

Dirección: Nou de la Rambla, 35. Barcelona
Horario: lunes a jueves de 17:00 a 1:00 am. Viernes a domingo de 12:00 a 2:00 am.
Teléfono: 936 39 78 27
Precio medio: 20-30 euros/persona.
 
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28 ENERO 2017
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